La intimidad y lo que no se vio de la conferencia despedida de Coudet de River :: Olé


“Qué tal. Buenas tardes, buenas tardes, buenas tardes”. El positivismo con el que Eduardo Coudet ingresó a la sala de conferencias del Monumental a las 15.01 de su último día como entrenador de River no era el que tenía internamente. Su saludo a la amplia cantidad de periodistas presentes fue parte de su cordialidad habitual: en realidad, el dolor lo invadía tanto que con suerte le dejaba mirar hacia adelante.
Gorra y la ya clásica chomba negra, abrochada hasta arriba de todo. Una campera de abrigo que quedó en el camino antes de sentarse: no hacía tanto calor en el auditorio del Monumental, pero la adrenalina del momento le podía más. A su lado, la misma imagen que el 4 de marzo: Stefano Di Carlo y Enzo Francescoli. El tema era delante suyo: las cámaras de los diferentes medios eran como barcos intentando cruzar el Canal de Panamá. Y de todo el mundo: incluso se destacó la presencia del canal bein Sports, con un periodista hablando en francés para la tele de allá.
“De la tercera fila para atrás, por favor”, era la indicación. Claro, adelante de todo estaba reservado para la presencia dirigencial: los vicepresidentes Andrés Ballotta, Ignacio Villarroel y Mariano Taratuty, el secretario general Agustín Forchieri, el ex vice y siempre cercano Matías Patanian y tantos más miraban atentamente cómo el presidente daba su monólogo y luego le entregaba la palabra a un golpeado Chacho.
Tras anunciar la salida del entrenador, cerraron la conferencia de prensa con un abrazo. @nicolaroccanarv | @GastonPestarino
Silencio. Mucho silencio. Solo se escuchaban los flashes de los fotógrafos. Click, click, click. Era constante. Únicamente eso se interponía entre los breves silencios de un (ex) entrenador al que se lo vio naturalmente bajo de energía, tomando mucha agua de la copa que tenía en la mesa y moviéndose bastante, fundamentalmente cuando no estaba hablando.
Su discurso fue sincero, poco preestablecido. Agradeció, no brindó estadísticas (pese a que mencionó que en el primer semestre se había llegado a la final del Apertura), fue claro al decir que “acá hay que ganar y jugar bien” y que “el proceso era insostenible desde los resultados” y pudo destacar la levantada futbolística del equipo en los últimos partidos y que “ayer (por este miércoles) era un partido para golear tranquilamente y terminamos sin la clasificación en la Copa”.
@nicolaroccanarv | @GastonPestarino
Con un grupo grande de periodistas que llenaron al menos la mitad del gigantesco auditorio escuchándolo con atención, sus laderos también asentían. A la firmeza de Di Carlo se le sumó la seriedad de un Francescoli al que se lo notaba bastante golpeado y que le dio un sentido abrazo a Coudet después de la conferencia/anuncio: el clima, lógicamente, no era el mejor después de una durísima eliminación en la Sudamericana.
Ya con la campera puesta, el protagonista de esta historia más corta de lo soñada se retiró y emprendió el camino por el anillo interno del estadio por última vez en este ciclo. Sabiendo que, en caso de que haya una revancha, deberán cambiar muchas cosas…
Fuente: www.ole.com.ar


